Por Ben Schneider
Empresario y director del MBA de Pacífico Business School
Conforme el entorno de negocios se vuelve más impredecible, desafiante y competitivo, las estructuras organizacionales de las empresas están obligadas a rediseñarse para pasar de organigramas rígidos y muchas veces con "departamentos estancos", hacia estructuras más flexibles e integradas, que permitan responder a los cambios bruscos y crisis, que se suceden cada vez con más frecuencia.
En los últimos años, el concepto de "agilidad Empresarial", viene imponiéndose a la hora de mejorar o diseñar productos, servicios y procesos. Esta técnica implica el acometer proyectos que demandan experimentación, velocidad y flexibilidad y para ello, se conforman equipos multidisciplinarios empoderados que se "saltan a la garrocha", las estructuras jerárquicas para lograr los objetivos de la manera más rápida posible.
Esta técnica no está aconsejada para procesos maduros que requieren de disciplina y control, como facturación, presupuesto o manejo de nómina, pero funciona supremamente bien, en áreas ligadas a la innovación, sistemas informáticos, captación de nuevos clientes, respuestas a temas reputacionales, entre otros. La idea es que estos equipos logren valor para la empresa actuando a través de métodos "poco ortodoxos", yaque con los procesos convencionales, la firma perdería la oportunidad. Pero, ¿cómo lograrlo?
Los doctores Amy Edmondson y Ranjay Gulati del Harvard Business School, encontraron características distintivas en aquellos proyectos exitosos desarrollados vía esta técnica.
La primera característica está relacionada con el 'propósito' u objetivo que inspiró al grupo e impulsó su accionar. La importancia del objetivo a lograr, cataliza la innovación y el compromiso. La segunda característica implica la imperiosa necesidad de contar con el "permiso" de la alta dirección, acompañado por los recursos que garanticen que el equipo pueda operar con solvencia.
La tercera característica ha sido la fortaleza de los procesos de ejecución. Agilidad no implica desorden, inconsistencia ni falta de disciplina. Los proyectos exitosos desplegaron experimentos de "pruebas y error" en forma eficiente y dentro de plazos determinados.
Los "atajos" para lograr aplicar con eficiencia las técnicas de "agilidad", serán determinantes en entornos altamente cambiantes que sobrepasan las estructuras convencionales de las organizaciones. No hay que perderlo de vista.