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Una incertidumbre nunca antes vista que nos reta, por Ben Schneider

06 de octubre del 2020 | 00:00
La formulación de estrategias en tiempos de alta incertidumbre es una de las tareas más difíciles que cualquier alto directivo (y sus respectivos equipos) tienen que enfrentar.

Volatilidad, complejidad, ambigüedad y turbulencia son solo algunas de las circunstancias que se presentan cuando aparece un "cisne negro" – parafraseando a Nassim Nicholas Taleb- de la magnitud que significa la pandemia del COVID-19.

La mayoría de los líderes empresariales ha sucumbido a la "tiranía del presente". Esto es, sobrevivir a los retos inmediatos, refugiándose en medidas previsibles de corto plazo, lo que generalmente sacrifica muchos trabajos y termina "dejando sobre la mesa" mucho dinero, que será difícil recuperar en el mediano plazo.

Hay que tener presente que las decisiones que tomemos hoy, tendrán serias implicancias en los años por venir. Por ejemplo, el sacrificar a través de despidos masivos el talento que hemos venido forjando.

Hay una "sentencia" del profesor Gary Hamel – del London Business School – que intenta graficar el daño que causan los despidos masivos. Dice Hamel: "Si le corto una pierna a un hombre pesará bastante menos, pero no caminará más rápido". Esto en alusión a que, al despedir un número significativo de colaboradores, el costo de planilla será más bajo, pero la organización no caminará como antes. El valor destruido nos pasará la factura.  

En tiempos de alta incertidumbre es necesario adoptar una visión estratégica, a través de la generación de múltiples posibles escenarios y de un número similar de puentes que nos acerquen a ellos, desde nuestra actual frágil situación, entendiendo que más que predecir el futuro, que generalmente es muy difícil y atrevido, lo que estamos haciendo es "practicar" cómo es que nos vamos a desenvolver una vez que llegue.

La incertidumbre se genera cuando nos encontramos imposibilitados de comparar la situación presente que enfrentamos, con cualquier experiencia pasada. Si ya con la disrupción digital y avance vertiginoso de las tecnologías de la información y comunicaciones nos era difícil desenvolvernos, con el efecto COVID-19, la incertidumbre se "dispara" en forma exponencial.

Lo dicho plantea retos gigantescos que nos obligan a manejarnos con altas dosis de confianza, optimismo, tenacidad y entusiasmo para, junto con nuestros colaboradores, proveedores y clientes, navegar a través de esta tormenta.

Estos problemas pasarán en los próximos meses, por lo que exige afinemos nuestra visión estratégica para entender cómo poder salir fortalecidos de esta dura prueba. 

Por Ben Schneider, director del MBA de Pacífico Business School.
La columna fue publicada en el diario El Comercio - Día 1.
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