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Hablar de lo difícil: la Metodología LIT y el reto de transformar el liderazgo empresarial

03 de marzo del 2020 | 00:00
​Peter Drucker, considerado como uno de los padres del management, formula en su libro El ejecutivo eficaz que un buen líder es aquel que siempre se pregunta "¿cómo puedo servir a los demás?". La respuesta, claro está, difiere mucho de acuerdo con aspectos como lugar, contexto, personas involucradas, entre otros detalles.

Sin embargo, cuando la solución pasa por hablar sobre temas complicados, lo más fácil es postergar el debate. Para el reconocido académico canadiense Henry Mintzberg, quien está de acuerdo con el postulado de Drucker, esa negación priva de un enriquecimiento educativo y personal al líder y a quienes están inmersos en dicha conversación.

"Todos tenemos cosas que nos ocurren. Pero recién se convierten en una experiencia cuando hablamos y hacemos una reflexión sobre ellas", menciona Mintzberg, quien también es profesor honorario de la Universidad del Pacífico.

Entonces, ¿qué debe hacer un buen líder: sincerarse ante los temas complicados o rehuir de ellos? En un país como el Perú, donde los escándalos de corrupción a nivel gubernamental y empresarial han marcado la agenda durante los últimos años, seguir aplazando una conversación difícil no es una solución. Todo lo contrario: hablar sobre situaciones espinosas podría ayudar a mejorar el país.

Liderar a partir de la experiencia
Mintzberg llegó a las instalaciones de la Pacífico Business School para formar parte del evento de presentación de la Metodología LIT, una innovadora forma de enseñanza ejecutiva impartidad a los alumnos de la maestrías, que basa su actividad y su nombre en tres principios: Liderazgo, Impacto y Transformación.

Precisamente, para afrontar la crisis de liderazgo que vive el país, la receta, según Mintzberg, es la siguiente: "no vamos a crear líderes: vamos a transformar a los que ya existen". Y a eso apunta la Metodología LIT: a partir de trabajar la parte emocional de los ejecutivos, ellos tendrán un impacto positivo dentro y fuera de las organizaciones a las que pertenecen.

Giuliana Leguía, directora de Pacífico Business School, enfoca sus comentarios en el mismo objetivo. Durante el evento aseguró que la formación de un líder no se basa solo en desarrollar su nivel intelectual. Adentrarse en su mundo interior y desarrollar diferentes características de liderazgo —precisó— generará que el ejecutivo vea su trabajo como un servicio a la sociedad.

¿Y cómo la Metodología LIT ayuda a conseguir ese impacto?  Haciendo que los líderes empresariales no le rehúyan a la conversación difícil. Según Mintzberg, los entornos laborales positivos se construyen a partir de gestiones comprometidas con los equipos de trabajo; es decir, todos deben ser escuchados, más aún en torno a temas que generan muchos desacuerdos. La habilidad del líder está en encontrar un punto en común y generar siempre un ambiente de empatía para todos los involucrados.

¿Por qué nos cuesta tanto?
Beatriz Boza, socia de EY Perú, pone los puntos sobre las íes: "Nos cuesta ser sinceros, le tememos a la conversación difícil y preferimos ser políticamente correctos". Frente al contexto de crisis de liderazgo, sin duda, esas situaciones atentan contra el buen compliance de una empresa, sea pública o privada.

También hay que tomar en cuenta la naturaleza del mercado laboral actual. En él, conviven diferentes generaciones (desde centennialls hasta baby boomers) y hay una transformación digital que avanza a pasos agigantados, empoderando a quienes están inmersos en ella. Por lo tanto, cada miembro de esta comunidad tiene diferentes características, creencias e intereses.

Encontrar una comunión, entonces, parece no ser tan sencillo. Aún más si con solo repasar los medios de comunicación, los colaboradores se topan con noticias sobre políticos o empresarios envueltos en denuncias de corrupción. ¿En quién creer si las figuras que deben abanderar el desarrollo del país están lejos de ser un ejemplo de liderazgo ético?

Ante esta realidad, Eduardo Torres Llosa, presidente del Patronato de la Universidad del Pacífico, se pregunta qué es el liderazgo y define a los líderes como aquellos que quiebran paradigmas: "En el Perú somos jerárquicos. Yo creo que es algo que tenemos que romper —propone Llosa—. En un entorno en el que los procesos y el contexto cambian rápidamente, tienes que apoyarte más en las personas que están a tu alrededor y trabajar colaborativamente".

Difícil pero no imposible
Bien dice el profesor Mintzberg: "Necesitamos tener iniciativas que unan a los líderes de hoy y que los comprometan. No se trata de pensar a largo plazo. Se trata de lo que puedes hacer hoy". Sobre todo ahora que hay más temas sensibles por tratar y a los cuales urge encontrarles una solución.

Por citar un ejemplo: no se puede tapar el sol con un dedo al mencionar el tema de la igualdad de género. La brecha, a nivel empresarial, es bastante grande: en el Perú, 1 de cada 10 empresas tienen a mujeres en puestos de alta dirección, según el World Economic Forum.

Esto significa, más allá de una inequidad de oportunidades, negarse lo que Henry Mintzberg plantea: la diversidad que se puede hallar al interior de una organización también suma, pues diferentes enfoques generan que el líder tenga más de una herramienta para poner fin a situaciones que pueden generar un descontento.

A la par, Iranzu Goicoechea, directora académica de Pacífico Business School, sugiere que una forma de afrontar y superar ambos dilemas de contexto es apelando a dos de las principales características del liderazgo: creatividad y compromiso con los demás. "Creo que el Perú es creativo. Los directivos tienen que poner ese matiz de la dimensión colectiva", comenta. Cuando el líder piensa en todos y en los beneficios que supone el trabajo en conjunto, los desacuerdos disminuyen y el entorno laboral mejora.

En líneas generales, el hablar de temas difíciles es uno de los mayores desafíos que afronta el liderazgo empresarial peruano. Aún más si hay temas que durante muchos años se dejaron de tocar. A eso apunta la Metodología LIT, a crear líderes innovadores que transformen positivamente su entorno. O, en palabras de Henry Mintzberg, "en lugar de programas para crear líderes del mañana, necesitamos iniciativas que comprometan a los gerentes de hoy".
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